Jenny Reynolds: “Willow & Stone”

Jenny Reynolds edita su quinto trabajo,“Willow & Stone”. El disco fue producido por Mark Hallman (Carole King, Tom Russell, Jaimee Harris, entre otros) y grabado en el Cedar Creek Studio de Austin. Cuenta con las colaboraciones de Michael Ramos, BettySoo, Noëlle Hampton y Chip Dolan. Jenny Reynolds vive su vida siguiendo su lema: “Trabaja duro, sé amable y sigue adelante”. Este disco supone la continuación de “Any Kind of Angel”, aclamado por la crítica en 2020.

Escucha “Willow & Stone” de Jenny Reynolds aquí:

Originaria de Nueva Inglaterra , Jenny lleva mucho tiempo afincada en Austin. Es habitual de locales legendarios como el Cactus Cafe y el Bluebird Cafe. Ha colaborado con artistas como Ruthie Foster o Ian McLagan. También es conocida por ser la productora de la “Williams Nite: A Tribute to the Music of Hank and Lucinda Williams” un espectáculo benéfico que se celebra anualmente y que va ya por su decimocuarta edición.

El disco de Jenny se publicó hace unos meses y no prestamos la atención debida. Recuperado esta semana, varias escuchas muestran una escritura muy afinada y unas interpretaciones llenas de una mezcla de fuerza y delicadeza difíciles de encontras.  El título del disco aparece en ”If I Hadn’t Waited So Long”, una canción que resume buena parte del espíritu del álbum: “Fuerte como un sauce, débil como una piedra”. Una declaración de principios de alguien que las ha visto de todos los colores. Después de doce años cuidando a su esposa durante una enfermedad incurable, volvió a grabar con ”Any Kind of Angel” y, seis años después, ”Willow & Stone” encuentra a aquella misma compositora en un lugar muy diferente: enamorada y casada de nuevo.

“Listening To The Rain” abre el disco y presenta una Reynolds más eléctrica y rítmica, con una cadencia a lo Carole King etapa jazzie y una letra atravesada por la ansiedad y el desconcierto ante el mundo. “Learning To Be Yours” gira al folk y canta al amor doméstico, desgastado por una convivencia real, hecha de pequeñas imperfecciones y detalles domésticos. El verso sobre los zapatos desperdigados por la casa dice probablemente más sobre una relación que cualquier gran declaración romántica. BettySoo y Noëlle Hampton la acompañan a los coros y Hallman redondea la canción con su harmónica. “If I Hadn’t Waited So Long” profundiza en esa idea. Posiblemente la mejor canción del disco, el piano de Chip Dolan y la interpretación vocal de Reynolds convierten el tema en una de esas canciones que emocionan sin trucos. Imposible no pensar en la mejor Lucinda Williams.

“I’m Not The One”, coescrita e interpretada junto a Gabriel Rhodes, se acerca hacia el country-pop con unas armonías que recuerdan inevitablemente a los Everly Brothers. Es probablemente la canción más inmediatamente luminosa del conjunto. “In Our Way” es un medio tiempo que habla sobre las pequeñas negociaciones que implica compartir la vida cuando dos adultos llegan a una relación con sus propias costumbres, manías y formas de entender el mundo con un tono que recuerda a Brandy Clark. “Shadow & Sin” oscurece el paisaje con guitarra acústica y cello y un tono a folk inglés. Mientras, “Living On The Seams”, con piano y fliscorno, aporta un color diferente al conjunto en otra canción digna de reseñar como una de las mejores del conjunto.

“Closer” funciona como una balada elegante cercana al pop jazz de Sade. En “A Little Lie” se mete en la cabeza de alguien que engaña a su pareja con otra canción que destila lo mejor del folk rock de los 70s. Mientras, “Imperfect” canta sobre la imposibilidad de aparentar más de lo que somos recordando a la mejor Laura Nyro. El disco se cierra con “The Night, The Moon & The Sea”. La imagen de la luna y las estrellas funciona como una última forma de entender que todo cambia y, al mismo tiempo, algo permanece. Es una manera de cerrar el círculo tras un disco lleno de vida y azar.

Al final, tras entrar casi silencioso en nuestra lista de reproducción, “Willow & Stone” consigue atraparnos con su sencillez y humanidad. Habla de enamorarse otra vez, de perder, de convivir y de envejecer,… Algo en lo que todos nos vemos reflejados. Un disco que, sin necesidad de levantar la voz, sabe exactamente cómo encontrar la manera de parecer escrito para que el oyente se sienta identificado. Además, la producción de Mark Hallman y los excelentes músicos presentes dotan de calidez a unas canciones muy bien construidas. Destacar al gran Michael Ramos, de inagotable currículo.

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