SALLY JAYE: “YOU’LL BE OKAY, BABY”

Sally Jaye lleva veinte años dejando que sus canciones encuentren su sitio y regresa con ”You’ll Be Okay, Baby”. Un disco de diez historias que huelen a su Georgia natal, a pérdidas difíciles de digerir y a esa mezcla de humor y melancolía que tan bien le sienta a la Americana. Producido casi al 50% entre Brent Cobb y Ted Pecchio, con Brian Wright como compañero fundamental en la escritura y la guitarra, el álbum se grabó entre los Capricorn Sound Studios de Macon y The Studio de Nashville. El disco ha sido editado por Mule Kick Records.

Escucha ”You’ll Be Okay, Baby” de Sally Jaye aquí:

Escucha “Reckoning” de Mary Gauthier aquí:

Tidalhifi amazon-music logo-spotify

 

La historia de Sally Jaye no responde a los plazos habituales de la industria. Nacida en Georgia, con una trayectoria que ha pasado por Nashville, California, la interpretación y bandas como Ladies Gun Club y Pink Birds, publicó ”Amarillo” en 2006. Un disco que terminó convirtiéndose en una referencia de culto entre los fans del Americana. Dos décadas después, vuelve a poner su nombre en primer plano con un repertorio que demuestra que la experiencia también sirve para escribir mejores canciones. Hay menos necesidad de impresionar y más interés por encontrar la frase exacta, el detalle que define a una persona o ese recuerdo que, contado de otra manera, podría quedarse en una anécdota sin importancia.

“Making Pretty Babies” abre el disco con esa capacidad para convertir la memoria en una escena viva. Excelente medio tiempo inspirado en episodios de su infancia, en él su forma de escribir que recuerda la mejor tradición de los narradores sureños, atentos a las contradicciones de la gente corriente. En “Lovin’ and Losin’”, el desamor se presenta sin grandes aspavientos a ritmo de un folk rock que atrapa. Mientras, “Faraway Feeling” observa las ilusiones de una familia que buscó fortuna por caminos poco convencionales. Nanci Griffith o Tift Merritt son buenas referencias.

“Your Brother’s on the News Again” es uno de los temas más vivaces de la colección. La entrada acústica y el carácter juguetón del tema, reforzado por la tuba de Brook Sutton, le dan un aire singular. Hay humor, extrañeza y una manera muy particular de observar las relaciones familiares, sin convertir a sus protagonistas en caricaturas. Tras ella “Love on the Road”, escrita por Aaron Lee Tasjan para Jaye. Nuestro compositor contemporáneo favorito le regala una canción llena de melancolía. Con Tasjan en los coros, la canción posee la belleza de los clásicos de Carole King, con una de esas melodías aparentemente sencillas que se quedan dando vueltas en tu cabeza durante días. La soledad y el amor se confunden aquí con una naturalidad desarmante, mientras Brent Cobb demuestra lo gran productor que es.

El disco recupera después algo de electricidad con “Fast Talkin’ Jackie”, donde la guitarra de Wright introduce una descarga que rompe la calma sin alterar el equilibrio del conjunto. “Bird Dogs and Fence Lines” vuelve a demostrar que Jaye tiene buen ojo para los relatos. Inspirada en la lectura de las memorias del escritor georgiano Harry Crews, la canción conecta la literatura con una experiencia personal, como si las vidas ajenas terminaran iluminando rincones de la propia. Una gran manera de homenajear la tierra que le vio crecer.

En “Till It All Makes Sense”, Sally Jaye se enfrenta a la fractura política entre amigos y familiares. Más allá de repartir carnés de buenos y malos, se preocupa por lo que la polarización destruye. La mirada es humana, no equidistante por obligación, y por eso funciona. “Win Some, Lose Some” nos habla de pequeñas derrotas y pequeñas victorias. En su estribillo encontramos el título del álbum, una frase de consuelo que nos hace pensar en que, al final, todo tiene arreglo.

El cierre con “Baby Bear”, dedicada a sus hijos, nos hace pensar en la importancia de los suyos. Es una canción que entiende la familia como una fuente de felicidad y también como una forma de medir el tiempo que pasa. Día a día, año a año, ha ido dejando canciones con cuentagotas en una carrera que hubiera merecido más visibilidad.

“You’ll Be Okay, Baby” no es una obra maestra ni busca serlo. Su mérito está en presentarnos diez canciones bien escritas, con melodías que permanecen, una producción que sirve al repertorio y una autora que sabe que la vida pasa rápido. Sally Jaye ha tardado veinte años en publicar un nuevo álbum en solitario, pero no regresa con la urgencia de recuperar el tiempo perdido. Regresa con canciones que han aprendido a esperar, a observar y a encontrar belleza donde otros solo verían rutina. Y eso, en una escena saturada de discos que aspiran a llamar la atención a cualquier precio, ya es motivo suficiente para escucharla.

sallyjaye

Escrito por
More from Javier Casamor

“Brandy Clark”, ¿el “Car Wheels On The Gravel Road” de esta generación?

Brandi Carlile dice que este disco puede ser tan grande como el...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.