Luback – Human Side On (2026)

Luback demuestra compromiso con raíces en su nuevo disco, Human Side On.

La banda madrileña Luback abraza sin tapujos la condición humana en su cuarto álbum, Human Side On, entrega que refleja la calidad compositiva e interpretativa alcanzada por unos músicos tan curtidos como frescos tras quince años en la carretera. La compenetración de estos artistas no es solo asunto de virtuosismo instrumental al servicio de un sonido común. También alberga una nítida declaración de principios ante la realidad circundante junto a la contundente defensa de su concepción musical, alejada de artificios, desvíos y atajos, auténtica en su expresión y valiente en su independencia ante las corrientes mercantiles al uso. Por eso, las once canciones del recién publicado Human Side On, reafirman la honestidad de una banda que lo apuesta todo, todito, todo a su entrega y búsqueda constante de una identidad que aproxime su latido grupal a lo que aman por encima de todo: la buena música. Tal vez por eso se les nota tan contentos de que este álbum se publique en vinilo, por primera vez en su trayectoria. Cosas de melómanos sin remedio.

La flamante entrega muestra madurez creativa, pero sin encorsetamientos. Es una obra libre y que alienta la libertad de los oyentes. El momento histórico obliga a reflexionar sobre la condición humana, la empatía y la necesidad de preservar la sensibilidad en una sociedad cada vez más uniformizada. O Shelter From the Storm, como diría Dylan. Luback añade ingredientes de primera calidad a su propuesta: rock clásico, soul, blues, folk y americana, aunque ahora incorpora una sonoridad más luminosa y directa que en trabajos anteriores.

Luback sigue fiel a su acta fundacional y, como proclaman, han “crecido hasta convertirse en una familia, un proyecto comunitario en el que cada miembro usa su alma (y algunas habilidades poco comunes) para crear algo especial, algo que surge del interior y que intenta ser una luz en la oscuridad”. Añaden que nacieron en 2011 “de la necesidad de usar la música como herramienta para compartir quiénes son, contar historias que importan y cambiar el mundo”. Casi nada, casi todo.

La banda está integrada actualmente por Cristian del Corral, voz extremadamente expresiva y envolvente, guitarrista y principal compositor; Yago Sáez, a cargo de los teclados y en los coros, criado a los pechos de Dire Straits y con vetas de música electrónica en su sonido; Marcus Wilson, guitarrista buenísimo (quien firma esto suele huir de los superlativos, como marcan las reglas del periodismo clásico, pero este monstruo de las seis cuerdas merece la excepción); Manuel Fernández, multiinstrumentista con poderío en bajo y violín); y Yoyo Bey, a cargo de la batería y también alistado en otra formación de primera fila, Ale Gators, un emisor de seguridad rítmica que se desliza con pulso firme entre las aguas cruzadas del blues, el funk o el soul. Y, last but not least, un formidable cuarteto vocal llamado The Clics: Celia Mayo, Lucía Arjona, Irene de Lema y Carmen Villaescusa. Esas voces parecen negras, recién salidas de una ceremonia gospel, y realzan el aparato instrumental, además de inyectar emoción a las composiciones.

Con estos mimbres, se puede afirmar que son muchas las fortalezas de Luback. Desde las voces sobresalientes hasta la riqueza de contar con multiinstrumentistas que dan lugar un amplio abanico de estilos, desde un sonido de conjunto dominado bastantes veces por las guitarras hasta una percusión deslumbrante. Eso proviene de la trayectoria discográfica de Luback, donde se refleja búsqueda desde su debut, Inminente (2014), en castellano. Dos años más tarde se publica Relative Keys for Vital Subjects (2016), con trasbordo hacia el inglés como vehículo expresivo. En 2019, sin prisa pero sin pausa (como se decía antes), publican The Deal, más escorado hacia la americana y después vio la luz The Measure of the Step (2021).

Human Side On refleja ahora todo ese saber atesorado y constituye una defensa de la emoción, musicalmente humana o humanamente musical, como se prefiera, frente a la superficialidad ambiental. Desde la pieza que abre el disco, You Can’t Fight My Ire (sobre la polarización y frustrante falta de empatía) hasta el cierre a capela, la esperanzada y emocionante Sad Story, que solo aparece en el vinilo y recuerda a hermosos destellos de Mad Dogs and Englishmen, las canciones cabalgan de forma armónica y encajan con talento.

Entre la apertura y el epílogo semioculto, una pasarela de bellezas como Mojo On (invitación coral para seguir adelante cuando tirar la toalla es la tentación), Read The Signs (con entrelazamiento de cuerdas y teclados bajo la voz dominante e introspectiva), Tears And Joy (ese arco emocional donde cabe casi todo lo que nos pasa en la vida), Strength (la lucha como ancla del espíritu humano), The Monster (metáfora musculosa, una de las cimas del disco), Empty Robe (dedicada a ausencias cuya presencia sigue respirando), These Things And More (todo un cóctel sonoro), Unmighty Gods (con juego de guitarras delicioso y Time Flies, sobre el paso del tiempo (aunque el tiempo es el que finalmente se queda y los que pasan son los humanos).

El nuevo disco sitúa a esta banda entre las maravillas semiescondidas del panorama musical del rock de raíces. Se constata tras las escuchas que muchas veces lo mejor requiere tiempo y paciencia. Esta excelencia exige que la mirada se enfoque hacia largas distancias y muestre desdén con los regates cortos que no permiten elevar la mirada ni el oído. Este álbum, que lleva varias semanas mostrándose en directo con tremenda aceptación, como la espectacular sesión en la madrileña Sala Villanos, consolida a Luback como una de las propuestas más sólidas del rock de raíces hecho en España.

 

 

Escrito por
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