Le preguntaba el otro día Rick Beato en su muy recomendable programa de YouTube a Professor of Rock que banda o disco eran increíbles pero no gustaban a la crítica. La respuesta, rápida y sencilla: el álbum de debut de Boston (1976). Después de poner a continuación en el mismo saco de infravalorados a bandas como Journey, Styx o Foreigner, y por ende al A.O.R. en general, argumentó que no hay mejor “test” que el paso del tiempo, y que hoy en día el disco suena tan perfecto como en el momento de su lanzamiento.
Y es que pocos álbumes en la historia de la música rock reúnen en poco más de treinta y siete minutos la energía del rock and roll más primario, un sobrenatural enganche de melodías y estribillos y una perfección tan matemática pero natural.
La primera cara del disco no roza la excelencia, la traspasa y supera: “More Than a Feeling” te deja sin palabras, “Peace of Mind” no le va a la zaga y “Foreplay/Long Time” es posiblemente la mejor dupla de dos canciones en una sola de la historia del rock, con el permiso de “Layla” de Clapton and Co.

“Rock & Roll Band” y “Smokin'” son dos claros ejemplos del injusto trato sufrido por los críticos y de la gran aceptación al mismo tiempo por los seguidores de las propuestas más energéticas y directas : rock and roll primigenio, del de toda la vida, pero a su manera, con unos coros expandidos que llegan a todos los rincones y unas guitarras siderales.

“Hitch a Ride” es un presunto medio tiempo que muta rápidamente en un RnR con grandes duelos de guitarras, en “Something About You” van directos al grano y se despiden con otro engaño, “Let Me Take You Home Tonight”, que discurre melosamente entre grandes melodías y estribillos hasta que al final meten la quinta marcha.


Después llegaron los estupendos Don’t Look Back (1978) y Third Stage (1986), y a partir de aquí se alternaron discos correctos con otros más evitables, pero la magia y perfección que supura su álbum de debut solo está al alcance de los replicantes de Blade Runner: máquinas con (mucha) alma…