Dos guitarras exploran en paralelo sendas que se desdoblan y se pierden en la niebla, reaparecen, se encuentran, se alejan. El bajo sube y baja los peldaños de una escalera invisible que lleva al otro lado que no vemos. El sonido del sintetizador que se oculta en el fondo del escenario dibuja laberintos y traza caminos de entrada y de salida. Una espiral de sonido confluye en una voz que es un aullido. Solo la batería te dice la verdad: que esto es solo música y una banda de rock.
Seis músicos, una explosión descontrolada de rock progresivo estremece el campo adormecido, las oliveras atónitas. He escuchado este sonido antes, he sentido esta misma sensación, el cosquilleo que se convierte en temblor. Sucedió en un tiempo muy lejano, creo, y lo intento rescatar pero no está, nunca existió. The Soulbreaker Company vienen de un pasado en el que no estuvieron y precisamente por eso su música es nueva, nace de la bruma de hoy, se debe a todos los que exploraron esos mismos caminos hace cincuenta años pero no se encadena a ninguno de ellos.

A veces hay un hachazo, una descarga de energía que electrocuta, y los paisajes sónicos por los que viajábamos con ellos se borran y solo hay pico y pala y demolición. “Kiss in Your Face”, por ejemplo. La música se retuerce, se encarama al grito, se viene sobre nosotros, nos arrasa en tres minutos y cuarenta y cinco segundos.
Después regresamos a esa otra música que nos atraviesa, que pasa por nuestro lado sin dejarse atrapar. Punteos de guitarra suspendidos en el aire, destellando. Fuegos verdes que se deslizan por el mástil. Voces angélicas que emergen de un teclado. Una voz en una garganta que se rasga y se hace arena. La tierra se abre a sus pies, la alfombra que pisan se arruga como la piel del mundo, la negrura de la noche abraza sonidos que se disuelven en nuestra mente. Es el principio del fin, son los colores del fuego. “Beginning of the End”. “Colours of the Fire”.
Todo se encamina al éxtasis. “Abd Al Rahman” es perderse en el infinito, en lugares que reconoces y en realidad no has visitado. De repente el apagón, el desconcierto. No hay música. Nadie habla. Solo el silencio. ¿Cómo nos las arreglaremos si ya no hay caminos, si hemos llegado tan lejos para ser abandonados en la nada? Solo es un corte de electricidad en la parcela y la pregunta de dónde están los límites. Pero la luz se restaura y una guitarra acústica aparece en manos del hombre cuya voz rompe la distancia. “How Will We Get By?” es el descenso, la canción que fluye suavemente sobre las emociones.
El final se acerca. Una parte de mí sigue viajando inútilmente en el tiempo, porque no hay nada con este nombre allí en el pasado… y sin embargo el viento es aquél y estos son los colores que pintaban las ensoñaciones de entonces, es esta salvaje y maravillosa pulsión, el hechizo de lo desconocido que por una vez está a nuestro alcance. “The Kid Out of His Land” es la despedida, un bucle mágico que se escapa por una puerta que no se cierra, y tras ella la música, siempre la música.
THE SOULBREAKER COMPANY está formado por Jony Moreno (voz, guitarra acústica), Illan Arribas y Dani Triñanes (guitarras), Javi Free (teclados), Lasto (bajo) y Guille Colás (batería). Estuvieron en el Fillmore Huertano de Sax el 3 de octubre de 2026.
Fotos: José Francisco Montilla Orgilés. Videos: Juan J. Vicedo.







