Rosendo arrasó el Vecindario de Gran Canaria con Rock and Roll, 31 de marzo de 2012

Rosendo Mercado, Gira por Teatros 2012, Teatro Víctor Jara, Vecindario, Gran Canaria
Rosendo Mercado, Gira por Teatros 2012, Teatro Víctor Jara, Vecindario, Gran Canaria
Rosendo Mercado, Gira por Teatros 2012, Teatro Víctor Jara, Vecindario, Gran Canaria
Rosendo Mercado, Gira por Teatros 2012, Teatro Víctor Jara, Vecindario, Gran Canaria

Rosendo, garganta urbana, guitarra inquieta, el padrino del Rock and Roll en España, volvía a las profundidades, a su Vecindario de Gran Canaria.

Pocos músicos cuentan con el grandioso historial de Rosendo Mercado, que se remonta a 1972 con bandas elegantes y de índole como Fresa, Ñu y Leño que empiezan a forjar su leyenda. En 1985 comenzaba “loco por incordiar”, su etapa en solitario, catorce álbumes de estudio, un sinfín de directos y recopilaciones, 40 años navegando a muerte.

No era una noche más, era la noche más sucia y golfa para un espléndido Teatro Víctor Jara a rebosar, más de un millar de “masculinos singulares” en la ciudad de Vecindario en Gran Canaria, barrio obrero, de muchísimos inmigrantes y bingos, sodoma y chabola y hasta hamburguesas de colores.

Era cuestión de tiempo, no de morro. La multitud enfervorizada disfrutó desde el primer acorde de todo su catálogo de ya clásicos en un excelente setlist. Junto a los vigorosos y fantásticos Rafa Vegas al bajo y Mariano Montero a la batería, otra vez cenaremos rock and roll.

Con “De nada más” arrancaba el concierto, con el equivalente sónico a un hombre disparando desde un cañón-guitarra, las intenciones de Rosendo, Rafa y Mariano fueron claras y evidentes. En época de crisis el ser humano actúa lento, primero reflexiona y luego procede, ellos se aferran a lo sencillo, guitarra, voz y bajo, eso es el Rock and Roll y no me vas a entretener.

 

Fotos de Esteban Campos Trujillo y Carlos Pérez Báez

Absoluta declaración de intenciones y sin rodeos, cosas de niño, sentirse bien, ser el dueño de nada más y con la bragueta abierta.

Rosendo es una auténtica máquina constructora de canciones adictivas e inolvidables, y así lo volvía a demostrar la noche del pasado 31 de marzo en Gran Canaria: 25 canciones definitivas sin salirse del patrón, pero mejorándolas en cada una de sus entregas durante dos horas. Construyó su concierto a base de discos tan imponentes como Loco por incordiar, A tientas y barrancas, …A las lombrices, Veo, veo… mamoneo!, Canciones para normales y mero decentes, Jugar al gua, A veces cuesta llegar al estribillo, Lo malo es… sin darse cuenta, Siempre hay una historia, y ¡Corre, Corre!.

Su potente paleta de colores urbanos continuaba con “Different, eso sí”, “Para cuando desatino”, “No son gigantes”, la maravillosa “Voluntad Pasiva”, “A dudar se aprende”, el Reggae carabanchelero “La cera que arde”, “Cada día”, el sustrato Blusero de “Mala Vida” auténticamente maravilloso, “Del Pulmón” con melodías jamaicanas humeantes y llenas de alcohol y “A la sombra de una mentira” hacían una primera y apoteósica hora de concierto, con trepidantes punteos y batería con culo en pompa muy directos.

A esos culos había que darles calor y Rosendo se encargó de ello, como bien dijo justo antes de comenzar su “Por meter entre mis cosas la nariz”. El Teatro literalmente se caía. La erupción volcánica de la isla de El Hierro se había arrastrado hacia el Vecindario rockanrolero.

Fuerza, excelencia, y el Rock and Roll no se vende, público desmelenado y a moco tendido. “Rosendo a la Eurocopa” dictaba sentencia una pancarta en el Teatro Víctor Jara de Vecindario.

Rosendo Mercado, Gira por Teatros 2012, Teatro Víctor Jara, Vecindario, Gran Canaria
Rosendo Mercado, Gira por Teatros 2012, Teatro Víctor Jara, Vecindario, Gran Canaria

Foto de Esteban Campos Trujillo.

Canciones perfectas, volumen bien alto, la tempestad no amaina y continuaba un sobresaliente concierto con “A veces cuesta llegar al estribillo”, “Lo que tú y yo sabemos” (Homenajeando al gran AntonioVega), “Échale coraje”, “A moco tendido” y “Amaina tempestad”.

Los mares fueron creciendo en Gran Canaria, derribando barreras por su paso desde Las Palmas, Jinámar, Telde, Ojos de Garza, El Burrero, Arinaga y Pozo Izquierdo, hasta llegar a la Avenida de las Canarias. La sal fabricaba dos alas forradas de sangre seca, era Rosendo. El Teatro Víctor Jara, la chabola, echó a volar cuando el maestro dictó sentencia y dedicó la siguiente canción a los de su quinta: “Entre las cejas”. No daba opción a la tísis, el cinturón y los botones de nuestros pantalones se quebraban ante tanta violencia musical.

“Flojos de pantalón”, “La Fauna”, “Masculino Singular”, “Loco por incordiar” y “Agradecido”, fueron sus últimos y frenéticos temas de una noche inolvidable que evocaba y supuraba esas noches en la isla de Wight o San Francisco con Rory Gallagher o Neil Young y sus Crazy Horse.

Sobran las palabras, hay que tirar de diccionario para que usted me entienda, un primer bis con “La Fina” e “…Y dale”. Se vuelve a ir del escenario para volver cual tren después de latir a altísima velocidad, va lento a su final con “Maneras de vivir”, casi sabes cuando va a parar, si has controlado el viaje habrás sido feliz.

Historias de asfalto, muñecas de porcelana, resacas y Rock and Roll. Con Rosendo nunca ves mamoneo, con otros sí. Dios salve al rey. ¡Salud y buenos alimentos!

Rosendo, 31 de marzo en concierto, Vecindario, Gran Canaria
Rosendo, 31 de marzo en concierto, Vecindario, Gran Canaria

Agradecidos también a Mario Alonso.

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