Sleepy Roosters: Flor de blues cincuentón, Chicago Roosters

Ha tenido que llegar el Año del Gallo chino para que uno de los grandes grupos de blues del país sacara su primer disco, tras casi un lustro de rodaje y relativo silencio mediático. Tal vez por esa vocación perezosa su nombre es Sleepy Rooster (Gallos Dormilones), cinco músicos que contemplan el universo desde los años de esplendor de Chess Records, fundado en Chicago (1947).

Así lo indican en el CD (“Este disco es un homenaje al blues afroamericano de los años 50 y 60”), con un elegante diseño a cargo del estudio granadino Moco de Pavo, por no salirse de las carnosidades de las aves, y cuya presentación será el 24 de marzo, en la sala El Intruso, de Madrid.

Sleepy Roosters Chicago Roosters

Esos años cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado constituyen la longitud de onda por donde circula su disco. Fue el momento en que los negros emigran al norte de Estados Unidos y alumbran el blues eléctrico. El invento consistió en amplificar las guitarras, además de una utilización ardiente de los bajos eléctricos, la steel guitar, baterías y armónicas sin perder el sabor del Delta. Nació en Chicago un sonido con un vigor inédito hasta entonces, cargado de poder, casi peligroso para los blancos que sintieron lo nunca oído como una ominosa liberación. Entre los nombres de ese tiempo y lugar están algunos de los más grandes del género: Howlin’ Wolf, Muddy Waters o Willie Dixon.

 

Sleepy Roosters Flor de blues cincuentón, Chicago Roosters

 

Estos tres y algunos tótems más, como Sonny Boy Williamson, Guitar Slim o John Lee Hooker, desfilan entre la decena de canciones seleccionadas por Sleepy Roosters para su debut por la puerta grande. “Ni un pedal se escucha en todo el disco. Es la guitarra directa al amplificador. Nada de wahs-wahs, sino pura guitarra slide”, señala Iñaki Moreno, guitarrista, veinte años pisando tablas y con algún período en Dublín, donde se metió a fondo en varias bandas blueseras. Junto a él, el cantante Sergio “Brown Sugar” Fernández, madrileño apasionado del góspel (también forma parte de All4gospel Choir); Antonio Mellado, a la armónica, seguidor de las enseñanzas de Little Walter o Junior Wells, granadino y también alma mater de Habitación 101, donde se ha grabado el álbum; al bajo, el extremeño Riki Ávila, y la batería, a cargo de Adrián Carrera. Estos dos últimos son Los Strats, una base rítmica de amplio espectro en los escenarios madrileños.

Sleepy Roosters Chicago Roosters 2017.2

Todos ellos celebran el Año del Gallo. Y Gallo de Fuego, para más señas, como recordando el calor de los maestros de Chicago y la temperatura cálida de las viejas válvulas que dan pinceladas al sonido con su peculiar distorsión. Sleepy Roosters dejan clara su pasión desde el nombre (el pionero Charlie Patton escribió sobre gallos en Bany Rooster Blues) y exponen cual placenta su código genético bluesero. En 2013 salió su primer EP (“muy sencillo y a toda velocidad”) y ahora lanzan su álbum de estreno. Es el blues de la fuerza ganada a pulso tras el gran viaje hacia el frío, con menos barro y algunos voltios.
“Cuando montamos la banda teníamos claro cómo enfocar el sonido. Queríamos tocar el Chicago blues de los años cincuenta, que es cuando se empezó a electrificar el blues. Es el sonido por antonomasia. Es el poder de la electricidad y del humo, es una música urbana, caracterizada por la ecualización de las guitarras, el sonido que tienen, bastante oxidado, nada que ver con el sonido actual, y refleja muy bien el ambiente de la ciudad. De hecho, la grabación de las guitarras de entonces no tiene gran definición. No se puede detectar con facilidad dónde está sonando el bajo, dónde está sonando la guitarra rítmica o la principal. Lo que se crea una especie de bola de sonido muy interesante”, explica Moreno.

Sleepy Roosters Chicago Roosters 2017.3

Al preguntar si la demora en la grabación tiene algo que ver con el irónico nombre perezoso, responden que “el armonicista ha estado en Inglaterra un año y pico. Luego, temas laborales y familiares también han influido, pero aunque sea un disco dormilón está grabado en un garaje y en directo, con dos tomas de cada canción, y seleccionamos la que más nos gustó. No hay posproducción que incluya luego un piano o una guitarra rítmica o que se corte una armónica. Lo que suena es lo mismo que se grabó ese día, para bien y para mal. Dos o tres temas se quedaron fuera. Se aprecia que es un sonido muy fresco, refleja que está tocado en directo”. Además del circuito habitual de salas en Madrid (Coquette, Clamores, Junco…) han tocado dos veces en Portugal.

Sleepy Roosters Chicago Roosters 2017.4

Hoodoo Man Blues abre el disco, “un clásico” de Sonny Boy Williamson, un monstruo de la armónica que también aporta otro de los cortes del álbum, Early in the Morning. Lo popularizó Junior Welles (otro que emigró a Chicago) con Buddy Guy a la guitarra, ya pisando los años sesenta. De Muddy Waters, aparecen también otros dos cortes, Blow Wind Blow y Champagne&Reefer; esta última referencia alcohólica es quizá la que más gusta en sus directos.

Sleepy Roosters nuevo disco Chicago Roosters presentación.

Trouble Don´t Last, de Guitar Slim; Same Old Thing, de Bo Diddley, uno de los padres fundadores del rock and roll, con su impronta de puro ritmo; Chicago Bound, de Jimmy Rogers, y You Know I Know, de John Lee Hooker, son los siguientes temas del disco, donde se suceden el slide, las saturaciones de válvulas o las afinaciones abiertas combinadas con la armónica, los ingredientes que alumbran ese peculiar sonido.

Sleepy Roosters nuevo disco Chicago Roosters presentación.9

Para la recta final suenan Little Red Rooster (“Pequeño Gallo Rojo”), de Willie Dixon, el gallo más famoso que inspiró a “Sergio Brown Sugar” la ironía del nombre Sleepy Roosters, canción inmortalizada gracias a la versión de The Rolling Stones que triunfó entre los blancos y por la extraordinaria interpretación de Howlin´Wolf, compositor también de la siguiente, I´ve Been Abused, el punto final de una obra sólida que durante tres cuartos de hora funciona como un agujero del tiempo capaz de trasladar al oyente hasta el Chicago de aquellos años. En definitiva, un disco que brota como una flor de blues cincuentón idónea para estas semanas de equinoccio.

Entrevista realizada por Miguel López, fotos de Tatiana Sáinz y fotos de la entrevista por Ana Hortelano.

Escucha el nuevo disco de Sleepy Roosters “Chicago Roosters”

Sleepy Roosters publican Chicago Roosters

Sleepy Roosters publican Chicago Roosters 2017

 

 

More from Equipo de redacción de Dirty Rock Magazine

The Downtown Alligators: Jornaleros del blues

Journeyman Blues, es el título del nuevo disco de The Downtown Alligators,...
Leer Más