Paul Collins tiene el Beat

Se habían bajado de un tren que les traía de Francia y a la mañana siguiente cogerían otro que les llevaría a Valencia. Llevaban así desde que empezó la gira en Estocolmo, tren arriba, tren abajo, parando en ciudades suecas, alemanas, belgas, francesas. “Unos viejos como nosotros”, bromeaba Collins, sesenta y cinco años. Así que el concierto empezó puntual, cosa que agradecimos todos, que los martes por la noche tienen una consecuencia ineludible llamada “miércoles por la mañana”.

Tres veces tres es la fórmula: tres músicos, tres acordes, tres minutos. Y el beat, ese que es inseparable de Paul Collins, ya desde los muy lejanos tiempos de The Nerves, que se hizo marca cuando fundó The Beat, y se unió a su nombre cuando descubrió que unos jovenzuelos ingleses usaban la misma denominación. Paul Collins’ Beat, ya no hay error desde entonces para identificar a quien nos dio brillantes ráfagas de power pop desde la otra orilla del Atlántico cuando ese sonido arrasaba en las ondas de radio.

PAUL COLLINS - Alicante, 2019 (10)

PAUL COLLINS - Alicante, 2019 (4)

Y allí estaba con nosotros de nuevo, enhebrando trallazos melódicos con su conversación distendida, que para eso habla español perfectamente y no hay excusas para no entenderle: los móviles guardados y a bailar, que no es posible divertirse haciendo selfies o grabando videos horrorosos, que a los conciertos como este se viene a bailar. Y bailamos todo, hasta las lentas, como ese impagable “Lost again” con el que te dan ganas de abrazar la vida, o a tu chica, que es lo mismo.

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Repasó Collins su carrera desde los tempranos inicios, canciones inolvidables que no habíamos olvidado, y presentó las de su último disco, “Out of my head”, dando cancha a temas como “In and out of my head” o “You belong to me” que ya suenan a clásicos. No en vano enlazó uno nuevo, “Go”, con uno antiguo “C’mon let’s go”, dejando clara la continuidad de su propuesta. Se hizo acompañar por Paul Stingo, sobrio y efectivo con el bajo, quien comparte con Collins créditos en su reciente disco, también como compositor, y por el veterano Michael Ruiz a la batería, miembro original de The Beat respecto del que sobran las palabras.

Fue feliz cantando “You won’t be happy”, esa hermosa paradoja cuya génesis situó en el autobús escolar, y cuando hacia el final atacó “Working too hard” aquello era una fiesta desde mucho antes. Sí, Paul Collins tiene atrapado el beat, el beat es suyo.

Fotos y vídeos por Juan J. Vicedo.

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