Los Barones son mucho más que el grupo de Sherpa: son una verdadera banda de rock

El recital de Los Barones en la barcelonesa sala de Razzmatazz 2 el pasado 15 de noviembre fue un parto o, dicho de manera más delicada, un alumbramiento ante un lleno hasta la bandera. Los que conocemos a José Luis Campuzano “Sherpa” sabemos que además de ser un gran músico, es un profesional que desea que todo suene perfecto. Sencillamente, no puede haber fallos, es así de simple. Durante muchos años ha estado girando bajo su nombre y en compañía de Hermes Calabria, su cómplice desde los lejanos años de Barón Rojo, hasta la actualidad. Los dos han contado con diferentes formaciones e incluso han ofrecido recitales memorables, pero una industria que no los ha comprendido y una planificación de su carrera un tanto improvisada acabó con fracasos en taquilla en más de una ocasión. Como se dice en el argot: pinchazos. Incluso daba la sensación de que los músicos que les acompañaban se limitaban más bien a eso, a ser simple y llanamente los escuderos de Sherpa aunque pusieran toda la carne en el asador. Pero al cambiar de nombre y pasar a ser Los Barones -y entrar en escena una empresa de management realmente profesional como Laballo Comunicación-, se ha pulsado una tecla mágica y ha regresado algo que parecía relegado a las tinieblas del olvido: ilusión. ¿Cuántas veces habremos repetido esta palabra hablando de música sin encontrar un sinónimo que la iguale?

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Con sólo sonar los acordes de “El malo” los presentes se percataron de una metamorfosis que ya se percibía en la actuación que el cuarteto ofreció durante el pasado Rockfest: sonaron como una banda. Tienen un tema nuevo, una verdadera declaración de intenciones –“Vive hoy”, un claro carpe diem, aquí y ahora, el resto no importa- y han apartado los temas que Campuzano compuso en solitario, toda una apuesta a todo o nada. Ahora su discurso recrea los años vividos junto a los hermanos Armando y Carlos de Castro de una manera diametralmente distinta a la escuchada hasta ahora, con una garra y poderío a prueba de bombas. Victoria absoluta envuelta en aplausos.  

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El arma secreta de esta formación son sus dos jóvenes guitarristas, Sergio Rivas y Marcelo Calabria, el hijo de Hermes. Ambos escoltaron al bajista y cantante –José Luis sigue siendo ese hombre que se acerca a sus seguidores con un respeto y cariño que son dignos de elogio-, no sólo a las seis cuerdas, sino también con sus voces. E ahí la clave. Sherpa se dosificó y dio lo mejor de sí durante dos horas que pasaron literalmente volando a bordo del célebre fokker que surcaba los aires durante la Primera Guerra Mundial. En este inteligente reparto de papeles, Marcelo y Sergio tuvieron su espacio para brillar con solos de guitarra que recuerdan que, ante todo, esto es un grupo de Rock, Rock duro colindante con el Heavy Metal si somos más precisos, pero Rock al fin y al cabo. Por cierto, ¿debo añadir algo sobre un Hermes que sigue siendo, pese a una operación de glaucoma de la que se está recuperando, un mago a las baquetas? Él siempre está ahí, marcando un ritmo que nos trajo también temas olvidados como “Por vez  primera” y es que, en el fondo, estábamos ante el nacimiento de un conjunto nuevo.

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Precisamente la segunda clave de este éxito está en un repertorio que no sólo se nutre de clásicos que nos sabemos de memoria pero que seguimos adorando –enormes “Son como hormigas” y “Los rockeros van al infierno”-, sino que el madrileño ha cruzado el Rubicón para interpretar temas creados por Armando de Castro, lo que hasta ayer mismo era poco menos que una herejía. “Con botas sucias” y, sobre todo, “Cuerdas de acero” fueron la muestra de que las cosas están cambiando y que se puede mirar al futuro con optimismo. Por de pronto, Los Barones irán publicando temas sueltos y lo de grabar un nuevo disco ya se verá con el tiempo, pero creo que tanto Sergio Rivas como Marcelo Calabria podrían aportar canciones propias a las que escriban Sherpa y Carolina Cortés. ¿Acaso no sería una buena idea que una banda que suena como tal tuviera a varios de sus miembros componiendo? Lo dejo ahí porque una vez que se nace, lo que toca es crecer.       

Texto por Federico Navarro y fotos por Manuel Alférez Canos.

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