Criada con la música country y ranchera que resonaba en su barrio de Tucson, Arizona, Linda Ronstadt cantaba con una energía y una franqueza que erradicaban la pretenciosidad que a veces aquejaba a los hijos de la contracultura. Álbumes con títulos como “Hand Sown…Home Grown, Simple Dreams y Hasten Down the Wind“ celebraban una naturalidad complementada por una meticulosa atención al detalle musical y uno de los oídos más brillantes de la era del rock.
Publicado el 9 de agosto de 1976, “Hasten Down The Wind” se convirtió en el séptimo álbum de estudio de Linda Ronstadt y marcó otro hito en su notable trayectoria de éxito comercial y artístico. El disco se convirtió en su tercer álbum consecutivo en vender un millón de copias, lo que convirtió a Ronstadt en la primera artista femenina en lograr tal hazaña, al tiempo que le valió el reconocimiento de la crítica y un premio Grammy a la Mejor Interpretación Vocal Pop Femenina.
Para cuando se publicó “Hasten Down The Wind”, Ronstadt ya se había convertido en una de las artistas más importantes de Estados Unidos gracias a Heart Like A Wheel (1974) y “Prisoner In Disguise” (1975). En lugar de repetir la fórmula que le había dado esos éxitos, amplió su estilo musical, poniendo mayor énfasis en compositores contemporáneos sin perder las raíces del country rock que habían definido sus grabaciones anteriores.
Quienes subestiman a Ronstadt como una cara bonita y una voz que saltó a la fama gracias al poder de los talentos de otros compositores y productores y ha habido demasiados en ese bando son ignorantes. Desde su adolescencia en el trío folk The Stone Poneys, Ronstadt desarrolló una personalidad que conectó profundamente con las mujeres que despertaban a la forma en que muchos hombres las habían menospreciado durante los primeros años de la supuesta revolución sexual. Era una mujer común que, en lugar de construir un mundo a través de la composición de canciones, lo hizo tomando las palabras y melodías de otros y remodelándolas con inteligencia y energía ilimitada.
Incluso en su adolescencia, cuando otros músicos menos aventureros caían en la rutina, Ronstadt cambiaba de rumbo. Tras su éxito inicial con el trío Stone Poneys, emprendió una carrera en solitario que desafió los límites de la música folk, destacando sus conexiones con el country y convirtiéndose en una figura clave del country rock, al igual que Gram Parsons o los Eagles, quienes, como es sabido, la acompañaron. Tras consolidarse como mecenas de sus vecinos de Los Ángeles, desde Warren Zevon hasta Randy Newman y Jackson Browne, se asoció con el productor Peter Asher para perfeccionar ese sonido pop rock que la catapultó al estrellato.
A lo largo de su carrera, volvería a ese sonido, que a su vez se volvió enormemente influyente, sentando las bases del estilo de muchas futuras estrellas, desde Olivia Newton-John hasta Sheryl Crow, pasando por Tom Petty and the Heartbreakers y Carrie Underwood.
Este álbum es otro magnífico ejemplo de su rango vocal y sus capacidades. La selección de canciones es excelente, les da su toque personal y demuestra que se adapta sin esfuerzo a estilos muy diferentes, así que no te aburrirás fácilmente. ¿Y mencioné que también canta en español?