John Fogerty «Born on the Madrid Bayou», 13 de julio de 2009, Madrid.

John Fogerty durante su actuación en Madrid el 13 de Julio de 2009.
John Fogerty en los Conciertos de Los Veranos de la Villa de Madrid, 13 de julio de 2009.
John Fogerty durante su actuación en Madrid el 13 de Julio de 2009.
John Fogerty en los Conciertos de Los Veranos de la Villa de Madrid, 13 de julio de 2009.

Sin paños calientes, estoy en una nube, levitando aún, y eso que coincidían en el sofocante Madrid el mismo día John Fogerty y Metallica, ambos del mismo lugar de adopción, El Cerrito, California.

Viví durante unos años muy cerca de El Cerrito, East Bay de San Francisco, y tuve el honor de conocer en persona a John Fogerty y Lars Ulrich. Al primero en mi tienda favorita de discos en El Cerrito, Down Home Music Store, ¡casualidades de la vida! Era impensable el perderme su primera visita a nuestro país en cuarenta y maravillosos años de carrera.

Ver un concierto de John Fogerty es como saltar en el tiempo a finales de los 60 y estar viendo a su mítica banda en directo, el alma de «creencia cristalina resucitada», Creedence Clearwater Revival, la mejor banda norteamericana de todos los tiempos. John, sin duda, es uno de los artistas más influyentes de la historia del rock and roll.

En el BayArea del Frisco, embrión de la psicodelia, revolucionarios, activistas, radios pioneras de rythm & blues, blues, soul y country, fueron el caldo de cultivo para Fogerty; el sonido guitarrero de Scotty Moore, Steve Crooper y James Burton, le llamaron la atención desde sus inicios.

Para mí el sonido Fogerty es el de las películas de Coppola, Landis, Jarmusch, entre otros, viajando a pleno pulmón, de hondos y largos ecos como el agua del Mississippi y esos turbadores pantanos del sur, siempre salvajes, primitivos, Lodi, carreteras oscuras, trenes, tombstone shadows, baseball, la lluvia, ríos verdes, the old man down the road y tantos perdedores.

El lugar del concierto no podía ser más onírico, en la Casa de Campo, un gran «Bayou», más de treinta grados, rezumando a atmósfera sensual, energía sureña, ingredientes viscerales para una noche de ensueño, mágica.

Allí se respiraba todo eso bajo el húmedo calor y el aire sensual que van dejando un rastro de ensueño, zona de arenas movedizas, la penumbra, magia y violencia de rockeros contenida a flor de piel; el Madrid «Bayou» era onírico, exuberante, tres mil almas, aquello era un manicomio.

Serpientes, mosquitos, un sitio perfecto como escondite, tan adictivo. Las palabras, los riffs del indomable con sus letras apasionadas, bluseras de carretera, aromas y regusto de blues aderezado con rock, country y western fundido con acordes básicos en un sonido único. Son palabras de indio, no de hombre blanco, de un californiano que nada tiene de surfista, alguien que, sin parecer distinto, lo es.

El encargado del hilo musical no se andaba con chiquitas, pinchaba temas del mismo Fogerty que no sonarían luego en el concierto, como «Almost Saturday Night». Pero también temas de los Stones, y Bowie.

Los seis músicos que acompañan a Fogerty, Billy Burnette (guitarra), Kenny Aronoff (batería), Hunter Perrin (guitarra), Matt Nolen (teclados), David Santos (bajo) y Jason Mowery (guitarra), salieron a enchufarse sin mucho teatro, pero la estrella se hizo rogar un poco más. Cuando por fin se dejó ver, estalló la locura: la primera estrofa de «Hey Tonight».

Físicamente está en plena forma, tuvo el valor de salir a escena con una extravagante cazadora bien abrochada, que no se quitaría en los primeros veinte minutos.

Aparte de su poderosa presencia, su mejor aval es su voz, mientras que a Dylan, Jagger o Springsteen tanto arañarse la garganta empieza a pasarles factura, la de Fogerty sigue tan en forma como en sus mejores tiempos.

Y como queriendo recuperar los años perdidos en los que nunca se animó a visitarnos, John arrancó su show con siete canciones consecutivas de Creedence Clearwater Revival que embargaron de emoción a todo el mundo, «Hey tonitegonna be tonight, don’t you know I’m flying, tonite, tonite, ya!! C’mon!!!

“Bad Moon Rising”, “Green River”, “Susie Q”, “Who’ll Stop the Rain”, “Lookin’ out my Backdoor y la “honking” “Ramble Tamble” ¡qué impresionante comienzo! aquello no paraba.

A cada canción reaparecía el backliner con una guitarra aún más alegremente colorida que la anterior, y Fogerty las amortizaba arrancándoles solos con su sonido icónico, “Midnight Special”, “Big Train from Memphis”, “Don’t you wish was true”, “Joy of my life”, “Workin’ on a building”, “Have you ever seen the rain”, “Keep the Chooglin’ ”, “Born on the Bayou”, “Commotion”, “Hot Rod Heart”, “Blue Ridge Mountain Blues”, “Somebody Help me”, “Rock and Roll Girls”, “Down on the Corner”, “Old Man down the road”, “Fortunate Son”, “Rockin’ all over the world” y “Proud Mary”.

Ritmo insuperable, country a borbotones, solos de guitarras belicosas-monumentales, violines, un público emocionado es un público emocionante. Es asombroso que Fogerty compusiera tantas buenas canciones con Creedence Clearwater Revival en tan poco tiempo ¡siete discos en cuatro años! pero más increíble todavía es que podamos escucharlas en directo cuarenta años después sin que hayan perdido ni un ápice de su magia o su valor.

Para mí, el concierto de John Fogerty es uno de los mejores conciertos de mi vida, sin duda el de un artista solo.

La historia de John demuestra como el mundo de la música siempre ha estado plagado de una serie de individuos-parásitos indeseables que no aportan nada a la música, dispuestos a cargarse a un artista al precio que sea por meras fantasías especulatorias.

El swamp, el blues, el rock and roll, el chicken pickin’, la armónica, los violines, el dobro, Gibson Les Paul Custom, Gibson Les Paul Goldtop, Rickenbacker 325, entre otras, los sacramentos de Fogerty y una obra maestra del 2007, como es «Revival» y atentos al «Blue Ridge Rangers Rides Again»; como decían Dylan y Keith Richards: “el rock es como una pila eléctrica, cada cierto tiempo hay que regresar al blues y volver a cargar”.

“I see the Bad Moon Rising, I see trouble on the way, Oh Lord, stuck in Lodi-Madrid again!”. Como dijo él mismo: “Wrote a song for everyone”.

 

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