14 FESTIVAL INTERNACIONAL DE BLUES DE BEJAR

ERIC BURDON BAND
CARTEL FESTIVAL BLUES DE BEJAR
CARTEL FESTIVAL BLUES DE BEJAR

El FESTIVAL INTERNACIONAL DE BLUES DE BEJAR llega, como cada año y ya van 14, a un paraje natural privilegiado. Entre un bosque de castaños se erige la  plaza más longeva de la península. La plaza de toros «El Castañar» o «La Ancianita» un año más es testigo de uno de los mejores festivales que reivindican el blues en todas sus vertientes, dando cabida a otras derivaciones como el soul, el funk, jazz….

Durante una semana la localidad salmantina de Béjar se convierte en la ciudad del Blues por excelencia. A parte de las interesantes propuestas musicales, que son su plato fuerte, hay un gran número de actividades y conciertos secundarios, todo ello relacionado con el mundo del blues. Ganas tenía de volver a encontrarme en tal festival ya que la buena impresión que me dejó el año pasado fue más que suficiente para volver, buen ambiente, buena música, buen comer, buen beber…. ¿alguien da más?.

La inauguración del 14 FESTIVAL INTERNACIONAL DE BLUES DE BEJAR corría a cargo de la única voz femenina del festival, conocida popularmente como «La Princesa del Rockin Gospel Blues», SHARRIE WILLIAMS y su banda formada por James Owens a la guitarra y voz, Marco Franco al bajo y voz y Sterling Brooks a la batería.

SHARRIE WILLIAMS
SHARRIE WILLIAMS

 

Sharrie demostró el motivo de su apodo y convenció a todos los presentes conjugando su impecable voz y la maestría de estar encima del escenario con los solos de guitarra del señor Owens. El repertorio escogido flotaba por un mar más que tranquilo donde el blues lento hacía eco en las gradas del coso, temas  basados en el soul, gospel o incluso el funky.

La estadounidense encandiló con su poderosa voz, su entusiasmo y buen hacer  a un complaciente público  que colmaba con grandes ovaciones sus temas.

Plácido el comienzo por parte de Sharrie Williams donde por momentos se presagiaba la afluencia de más público que otros años, sin llegar a agobios. El motivo no fue otro que presenciar a una de las leyendas vivas de los sesenta.

La figura principal del primer día no hace falta presentación, ERIC BURDON.

ERIC BURDON
ERIC BURDON

No venía con THE ANIMALS pero sí con una banda digna de acompañarle. Un repleto ruedo respiraba el deseo e interés por escuchar a este músico que movió a padres sesenteros con sus hijos veinteañeros y , posiblemente, así recordar tiempos pasados y enseñar buena música a nuevas generaciones.

No se hizo esperar mucho, sólo los rigurosos  cambios de equipo entre grupo y ahí aparecía la banda, con algún cambio en sus filas, que acompañaba al señor Burdon compuesta por Eric McFadden a la guitarra (nueva incorporación), Terry Wilson al bajo, Billy Watts a la guitarra, Red Young al órgano Hammond, Teresa James al teclado, Tony Braunagel a la batería y Wally Ingram a la percusión  daban la bienvenida con una amenizada «intro» a la expectante estrella de la noche.

Ahí aparecía con sus gafas de sol, su bufanda, su guante en la mano derecha y con disco nuevo  «Til Your River Runs Dry» que viene presentando en sus últimas actuaciones .

Estaba claro que la avanzada edad del británico no es la de los ochenta donde derrochaba desenfado, agresividad y una voz ronca que le hizo tan popular, todos los presentes lo teníamos claro, simplemente queríamos disfrutar de sus memorables temas que , una vez más, la banda al completo defendieron con una dignidad que les acredita ocupar las filas de la banda de ERIC BURDON.

ERIC BURDON BAND
ERIC BURDON BAND

La dilatada trayectoria de Eric Burdon pone de manifiesto que no es tarea fácil elegir el repertorio y da por hecho que se quedan muchos temas sin tocar, el caso es que los más trascendentales no faltaron como puedan ser «Black Dog», el movido «Spill The Wine», o el representativo «The House Of Rising Sun», incluso hubo algún que otro popurrí de temas emblemáticos como «Crawling King Snake», «Baby Please Don´t go» y «Before You Accuse Me»  de su último disco al igual que  «Wait» o el fabuloso «Watter», recibiendo una gran aceptación por el público.

Algo escaso se nos hizo el concierto del que fuera la estrella de la noche, el caso es que disfrutamos de la música de una gran banda y unas canciones con unas características extraordinarias de la herencia BURDON.

 

Tras el intermedio nos acercamos a comer algo regado con unos buenos caldos para despedir el primer día con BLUES & DECKER, grupo que viene de Gijón y que cuentan con un único trabajo en la calle «Stealin The Blues». Ataviados elegantemente los asturianos salieron a celebrar por todo lo alto el primer día de festival y reprodujeron solemnemente los temas que componen el disco.

Blues Decker en el Béjar Blues Festival
Blues Decker en el Béjar Blues Festival

Aunque pretenden ser fieles al sonido más tradicional del blues, inyectan cierta dosis de otros estilos  logrando acercarse más al rock y fortalecer la identidad del grupo. Despacharon un concurrido directo en el que salieron airosos con temas cercanos al rock psicodélico de los 70 «Till Dawn» o intentan estimular al público con un blues eléctrico de gran intensidad «Posology»…. determinante la variedad de posibilidades que trasmiten encima del escenario alcanzando un sonido sólido y agresivo.

No logramos finalizar el concierto de BLUES & DECKER, el cansancio se apoderaba y que mejor forma que plantearse un merecido descanso para la siguiente jornada.

Blues Decker en el Béjar Blues Festival
Blues Decker en el Béjar Blues Festival

El sábado, a parte de la escena musical, pudimos disfrutar de un entrañable paseo por los caminos de la sierra de Béjar para finalizar en el precioso y cercano pueblo Candelario, donde reponer fuerzas y proseguir el camino hacia nuestro lugar de inicio. La edición del sábado nos sorprendió, sobre todo, el orden de grupos.

SIERRA DE BEJAR
SIERRA DE BEJAR

Comenzó LOU DONALDSON QUARTET que encarna el sonido funk del mítico sello Blue Note y resaltó , en los dos días, su blues encauzado al jazz , del que es considerado como uno de los padres del último cuarto del siglo XX.

Con sus 87 años el señor Donaldson orientó su actuación en un marco comprometido ,  logró el máximo interés del público y no es para menos porque su música es  la de poner los cinco sentidos en uno… el oído.

Asociado a una impresionante banda compuesta por Akiko Tsuruga al órgano hammond, Fukushi Tainaka a la batería y la extraordinaria guitarra de Randy Johnston. Sensacionales fueron el grupo al completo, brillantes los solos de teclados y batería,  pero reconozco que la guitarra del señor Johnston son de las que no te dejan indiferente, un sonido limpio, delicado, rítmico… leal al sonido del gran LOU DONALDSON.

LOU DONALDSON BAND
LOU DONALDSON BAND

Algo escaso se nos hizo la intervención de estos grandes músicos aunque, bien es cierto, en la jornada del sábado actuaban cuatro grupos y considero que fue el motivo de los límites horarios.

Correspondía el turno a MARCOS COLL & THE MIGHTY CALACAS que combinan la base blues, soul, funk… con sonidos tradicionales mexicanos y latinos.

Comenzaron por apostar por el blues más clásico y la verdad, no lo hicieron mal, impresionando con unas estupendas versiones  de Buddy Guy o Santana.

Un solo de bajo a cargo de Fernando Ruvel cargado de fraseos se asociaban a la armónica de Marcos y la guitarra de Emiliano Juarez escoltado, como no, por las baquetas de Zoar Miranda. Lo demás , lo siento por el grupo, me decepcionó. Sonidos latinos con olor a fritanga de verbena no era capaz de asociarlos con los oportunos y perfectamente ejecutados primeros temas que dividieron notablemente la tendencia inicial.

Al final nos decantamos por airearnos, tomarnos unas cervezas y algo más. ROBERT CRAY predecía el ecuador de las actuaciones y exhibió su maestría a las seis cuerdas consolidándose una vez más como el creador del blues moderno.

ROBERT CRAY
ROBERT CRAY

Admirado por gente de la talla de BB King o Albert Collins, la nueva sangre del blues tenía nombre, el virtuosismo del señor Cray era tan evidente que muchos amantes del new wave se rendían ante el implacable sonido de la stratocaster.

A guitarra por tema nos brindó su intervención, afinadas a un extremo difícil de superar sus dedos correteaban por el mástil con una profesionalidad y  calidad sonora que causó un efecto relevante al atento oyente que le molestaba el más mínimo murmullo capaz de distraer su atención a este genio de la música.

Posiblemente la música de Robert Cray necesite un lugar más íntimo para saborear en todo su esplendor la habilidad y experiencia musical, melodías que superan las expectativas de cualquier oyente.

Su sonido envolvente, limpio, cautivador… no sería lo mismo sin el resto de miembros que componen la banda, entregados al máximo en exponer su relevante importancia en cada interpretación. Cuajó una intervención, al igual que la del señor Donaldson, algo limitada para concluir la edición del festival con DIXIE TOWN.

DIXIE TOWN
DIXIE TOWN

 

Procedentes de la ciudad gallega de Vigo, este trío pusieron en escena lo que es su último trabajo «O Furacan» . Sin lugar a dudas el plato más cañero corría a cargo de los gallegos, ya que su directo rezuma energía y nada tenía que ver con los artistas anteriores. Blues, rock  con reminiscencias setenteras, mucho empeño en hacerlo bien y dejar buen sabor de boca, eso fue lo que pretendían con temas como «The Pills», «Troublemaker» o «My Brother’s Blues»  donde pretenden asemejarse a los clásicos power tríos de blues rock de los años setenta, eso sí marcando su propia personalidad y dando un toque contemporáneo.

En un festival donde hay tantos grupos es normal que suba algún invitado, fue el caso de Marcos Coll que acompañó al trío con su inseparable armónica.

DIXIE TOWN y  MARCOS COLL
DIXIE TOWN y MARCOS COLL

El público aguantó y respondió agradecido por el talante del grupo, aunque las altas horas y el cansancio hacían mella en los cuerpos del público. Algo tranquilo y reposado me resultó esta 14 edición del Festival de Blues de Béjar, aunque no por ello disminuyó la calidad y disposición de los músicos, simplemente que los artistas enfocan su música a terrenos más sosegados y dispuestos a prestar el máximo interés en sus composiciones.

Otro año más Béjar presumió de proclamarse ciudad del Blues, donde la música se camufla entre castaños, antiquísimos muros y un satisfecho público que espera deseoso la 15 edición de este gran festival.

 

 

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