Debo reconocer que me alegré o mejor dicho me sentí aliviado cuando el futuro de The Rolling Stones como banda de directo quedaba bastante en entredicho cuando a finales del pasado 2025 Keith Richrads anunció que no se veía con sus 82 años capaz de adquirir los compromisos que conlleva una gira del calibre de las que hacen Sus Satánicas Majestades. De hecho la última vez que les vi sobre un escenario fue en 2017, y bajo mi punto de vista aquello no estuvo a la altura de lo que uno espera de la mejor banda de rock & roll del planeta. Tampoco hay que rasgarse las vestiduras, como cantaban ellos mismos «Time Waits For No One» (el tiempo no espera a nadie) y entra en la biología pura la erosión que provoca el paso del tiempo en los seres humanos (aunque te llames Mick Jagger).
Pero si hubo algo de ese concierto que captó realmente mi atención fue la titánica tarea que realizó Ronnie Wood, él solito se cargó a sus espaldas el recital, tanto a nivel musical como escénico saliendo absolutamente airoso del trance.
Por eso es motivo de mucha alegría que alejándose del entorno Stone se haya decidido a girar él solito. Una carrera la suya que además no sólo se ciñe a ser el guitarrista de The Rolling Stones. Ronnie estuvo en el Jeff Beck Group original junto a Rod Stewart, para después junto al rubio vocalista reformar The Small Faces, acortando su nombre a Faces.
Una gran banda de rock & roll con influencia etílica que grabaron discos tan imprescindibles como Oh La La (1973) o A Nod Is As Good As a Wink To a Blind Horse (1971). También montó junto a Keith Richards los efímeros pero muy disfrutables New Barbarians que publicaron un estupendo triple en directo que lleva por nombre Buried Alive, grabado en 1976 pero publicado en 2006. Sin olvidarnos tampoco de su carrera en solitario que también produjo discos estupendos como I’ve Got My Own Album To Do» (1974) o Gimme Some Neck (1979).
Esta gira por clubs y en solitario le trae a nuestro país, concretamente a la sala Razzmatazz de Barcelona el próximo 12 de septiembre. Acontecimiento además idóneo para sobrellevar la depresión post vacacional con vibraciones stonianas y mucho rock & roll con mucho pedigrí. También se anuncia que viene acompañado de una artista invitada muy especial.
Cierto es que observando otros carteles de esta misma gira el nombre que sale es el de la antigua reina del rockabilly contemporáneo Imelda May, así que parece que el misterio está bastante resuelto. Una alegría volver a tener a Imelda en un escenario haciendo rock & roll, dejando así un poco de lado el soul blanco y blandito que parece ahora practicar.
En resumidas cuentas, fecha a tener muy en cuenta, no ya sólo para los devotos de The Rolling Stones, sino también para cualquier persona que diga que ama el rock & roll por encima de todas las cosas.
