American Aquarium se han forjado una reputación a base de esfuerzo: escenario a escenario, ciudad a ciudad y concierto inolvidable tras concierto. En “New Ways to Lose”, BJ Barham y su banda presentan un disco de rock & roll potente y profundamente humano, marcado por la resiliencia y la reinvención. Producido por Shooter Jennings, el álbum captura a la banda en su faceta más directa y electrizante. Fue grabado en gran parte en directo en Los Ángeles. En él podemos sentir la energía del mejor heartland rock y la honestidad emocional que ha definido a la banda desde sus inicios en Raleigh, Carolina del Norte, hace 20 años. En sus canciones, ecos de Bruce Springsteen, Tom Petty y Neil Young. Pero no nos engañemos: tienen un estilo personal e intransferible.
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Hay algo paradójico en el título del disco: “nuevas maneras de perder”. Después de una docena de álbumes de estudio, incontables cambios de formación y una carrera construida completamente al margen de la industria y una de las historias de supervivencia más singulares de la escena, BJ Barham sigue hablando de perder. Pero, como ha explicado en alguna entrevista, es más bien un homenaje a sus tiempos de universidad. Concretamente al equipo de su college, que perdía de maneras inesperadas, sufriendo remontadas como las de los Knicks del 2026.
Su carrera ha ido navegando con canciones que han documentado la adicción, la sobriedad, el matrimonio, la paternidad, el duelo y la reconstrucción personal con una honestidad poco habitual. Cada disco ha funcionado como un capítulo autobiográfico. Ahora, por primera vez, “New Ways To Lose” introduce un pequeño cambio de perspectiva. BJ parece ahora mirar más allá de sí mismo.
Grabado durante diez días en Los Ángeles y producido nuevamente por Shooter Jennings, el álbum apuesta por la inmediatez. Buena parte de las canciones fueron registradas en directo. Buscaban encontrar la energía de una banda que lleva dos décadas tocando cientos de conciertos al año. Jennings ya había demostrado en “Lamentations” y “The Fear of Standing Still” que entiende perfectamente a American Aquarium. De hechon Barham ha comentado que no le importaría grabar con Jennings el resto de su carrera.
El sonido del disco es probablemente el más musculoso de su carrera reciente. Las guitarras ocupan el primer plano, la sección rítmica empuja constantemente las canciones y aparecen arreglos de metales, pianos y órganos que amplían el paisaje sonoro sin diluir la identidad del grupo. En varios momentos resulta inevitable pensar en la E Street Band o John Mellencamp, aunque American Aquarium siempre mantiene una personalidad propia basada en la voz quebrada de Barham y su forma de escribir.
El álbum arranca con “Dollar General”, una de las mejores canciones que Barham ha escrito en los últimos años. La imagen del cierre de una tienda de descuento sirve para describir el declive de los small towns de la América profunda. Las guitarras empujan la canción hacia el heartland rock mientras la letra retrata un paisaje económico y social agotado.
“Can’t Into Could” mantiene la intensidad inicial y aporta una de las ideas centrales del disco: la resistencia. Barham canta desde la experiencia de alguien que ha aprendido a convivir con la derrota sin convertirla en resignación. El tema posee un aire de rock clásico que sirve de puente hacia “4×60”, probablemente la canción más nostálgica del álbum, donde sus recuerdos de infancia en Raleigh toman protagonismo, evocando una América pequeña y doméstica que ya no volverá.
Uno de los grandes aciertos del disco llega con “Twin Flames” . Una declaración de amor a su esposa Rachael que es una explosión de rock springsteeniano impulsada por los metales que introduce luz en un repertorio que a menudo se ha movido por territorios demasiado oscuros. De esa oscuridad habla “Out There in the Dark”, posiblemente el momento más conmovedor del álbum. El piano toma protagonismo y la canción se convierte en una conversación sobre el miedo, la ansiedad y la necesidad de acompañarse mutuamente en los momentos difíciles. La sensibilidad de la composición, coescrita con Lori McKenna, aporta uno de los instantes más emocionantes del disco.
La segunda mitad se abre con “History Repeats Itself”, un himno de indignación que denuncia la transformación de las pequeñas ciudades estadounidenses, la especulación inmobiliaria y las decisiones tomadas por quienes nunca sufrirán sus consecuencias. El propio BJ se presentó al consejo municipal de Wendell para intentar salvar tu pueblo de esa desgracia, perdiendo por apenas cien votos. La experiencia le sirvió para conocer mejor a su comunidad.
El momento clave del disco es, sin duda, “Favorite Hello”. La muerte de Bueller, el bulldog francés de la familia, podría parecer un tema menor sobre el papel, pero Barham consigue convertir la pérdida de una mascota en una reflexión universal sobre la ausencia. La imagen de regresar de la gira y no escuchar los pasos del perro corriendo hacia la puerta contiene una verdad devastadora. La instrumentación, sorprendentemente luminosa, evita el exceso de dramatismo en una canción que tocará la fibra de cualquiera que hay perdido una mascota.
“Whatever Helps You Sleep at Night” aporta un momento de rock clásico más convencional, mientras que “Just Like You” recupera el duelo por la pérdida de su madre y su abuela a través de la mirada de su hija Pearl. Es otra canción que demuestra la habilidad del compositor para sacar poesía de la vida cotidiana. La pérdida de su madre ya no es una herida abierta, sino la historia de su vida que renace y sigue un legado a través de las generaciones.
El cierre con “Bad Habits” vuelve a mirar hacia el propio Barham. El músico veterano, el hombre sobrio, el padre y el superviviente conviven en una canción que asume las contradicciones y los errores del pasado sin dramatismos. Una historia de superación, de vivir como un adicto cada día. De las pequeñas victorias, esas que él sabe muy bien que cuestan mucho.
“New Ways To Lose” nos presenta a una banda muy viva. La estabilidad de la formación actual, la confianza depositada en Shooter Jennings y la madurez compositiva de Barham han dado lugar a un disco que combina músculo rockero y profundidad emocional con una naturalidad admirable. Un trabajo que está, sin duda, entre lo mejor de su carrera. Si durante mucho tiempo BJ Barham escribió para sobrevivir, ahora escribe para entender el mundo que lo rodea. Su mujer, su hija, sus vecinos, el mundo que se desmorona, … Y es que, aunque siempre encontremos maneras de perder, no hay que desesperarse. Gracias a ello, mañana podremos celebrar alguna pequeña victoria.
