YES – Going for the One (1977)

DO IT YOURSELF VERSUS VIRTUOSISMO PROGRESIVO

Corría 1977 y el mundo asistía al auge del punk rock. Álbumes como “Rocket to Russia” de los Ramones popularizaron la escena del CBGB a nivel mundial, y “Never Mind the Bollocks” de los Sex Pistols, aunaba sátira nihilista y un displicente hedonismo que reinventaba el movimiento ‘angry young men’ -inmediatamente anterior- en una versión agresiva y misántropa imparable.

“Damned, Damned, Damned” de The Damned llevaba el garage rock hasta el punk, y el homónimo debut de The Clash sorprende por sus juegos vocales y por temas como “Police and Thieves”, que se acerca al reggae que emblematizaba Bob Marley (ese mismo año arrasará con su disco “Exodus”). Y en una dimensión distinta Wire, con su “Pink Flag” dotado de un art punk excepcional, que sin duda es uno de las obras más innovadoras de la década de los 70. Fueron discos enérgicos, crudos y casi minimalistas que llevaban al primer plano a un sector de la población que permanecía como personajes secundarios a las esferas de poder: la juventud. Discos rebeldes y especiales para festivas noches de sábado como el de Ramones, pero también con los toques crípticos que habitan en la abstracción de la propuesta de Wire.

En el ámbito del rock progresivo “Animals” de Pink Floyd edificaba la penúltima gran obra maestra de su discografía antes de construir “The Wall” en 1979 , muy a pesar de la desdeñosa actitud de un Johnny Rotten que se dejaba ver en los escenarios portando una camiseta de la banda a la que había añadido una despectiva leyenda: “I hate Pink Floyd”. Con el paso de los años, este hecho lapidario ha derivado en sucesivas reinterpretaciones que van desde el ardid promocional al amor no confesado en su momento por discos como “Dark Side of the Moon” y por la etapa con Syd Barrett , que Rotten habría ocultado para potenciar el personaje escénico que había creado. También hay quien dice que ahora todos son amigos…

Lo cierto es que la nueva generación punk denostaba a las leyendas del rock sinfónico y progresivo: las consideraban pretenciosas y elitistas, obedientes y lacayas del sistema. Pero en el caso de “Animals” , esta afirmación me parece gratuita: no deja de ser una obra distópica antiautoritaria y, en ocasiones, subversiva.

Con todo, la guerra estaba abierta, y las canciones directas, rudas, compulsivas y abrumadoras construidas con pocos acordes plantaban cara a los discos conceptuales con composiciones alambicadas y desarrollos complejos.

Con la perspectiva que dan los años transcurridos, no creo que en justicia se pueda decir que uno u otro frente haya perdido esa confrontación, antes bien, pienso que la auténtica victoriosa ha sido la música ya que hubo grandes obras en uno y otro bando.

Uno de los grandes logros de esa época vino dado por el disco que paso a comentar:

GOING FOR THE ONE

Conociendo estos datos, podemos entender mejor la aparición de un disco que amalgama canciones desenfadadas que rememoran la accesibilidad de su disco “Yes Álbum”, temas breves y pegadizos que dejan paso a los clímax intensos de una ambiciosa composición de 15 minutos en su tramo final.

Si observas actuaciones de la época, verás a un Steve Howe tocando un instrumento típico del country como el steel guitar en el tema homónimo que abre el disco, y entonces piensas…¿qué está pasando? ¿Qué tiene que ver con el virtuosismo sinfónico a golpe de órgano de iglesia con el cual sorprende Rick Wakeman en el extenso “Awaken” que cierra el disco?

La obra se presenta con una portada del duo creativo Hipgnosis (Pink Floyd, Wings, 10CC -en sustitución de Roger Dean que aparta del lore iconográfico más reconocible de la formación-) , que recrea la imagen de un hombre frente al Century Plaza Towers, de Los Angeles. Y contiene el esplendor de una de las mejores formaciones de la banda. Un disco prodigioso que, con tan solo cinco temas mantiene viva la senda del ‘prog’ pero en alternancia con canciones de 3 minutos o menos, adhesivas aunque menos sofisticadas. La homónima e incial es probablemente el tema más roquero de la formación; fogoso y lejano de las influencias ‘jazz rock ‘ experimentales de su disco anterior,”Relayer”. El tema final: un Opus Magnum sinfónico que no desentona con el asombro de “Close to the Edge” y el éxtasis creativo de “Tales of the Topographic Ocean”. En mi opinión se trata de un trabajo memorable anterior a la etapa más comercial de la formación, la de los años 80, aquella que obtuvo su único número 1 en la lista Billboard Hot 100 con su ‘single’ “Owner of a Lonely Heart”.

La etérea y épica atmósfera del álbum estuvo potenciada por la inclusión del coro femenino Richard Williams Singer, y del coro Ars Laeta de Lausana, grabado en la iglesia des Planches de Montreux. Disco que se produce después de que la banda se tomase un descanso tras publicar “Relayer”, y de los diversos proyectos en solitario de sus miembros , entre los cuales destaco el “Olías of Sunhillow” de Jon Anderson que, por cierto, este año cumple su 50 aniversario, ya que se lanzó el 9 de julio de 1976.

EL REGRESO DE WAKEMAN

El cisma provocado por las diferencias artísticas que siguieron a la públicación de”Tales of the Topographic Ocean”, cesó repentinamente cuando Wakeman tuvo constancia del nuevo material que preparaba la banda.

El teclista Patrick Moraz que había participado en su disco anterior “Relayer” se marchó; Wakeman se unió de nuevo a Yes. Su influencia en el disco es magnética, y a él se deben tanto los hallazgos logrados con el órgano de tubos de la iglesia de Saint- Martin de Vevey en Suiza, (grabó sus partes allí y estas fueron transmitidas por telefonía al estudio de grabación), como las innovaciones técnicas logradas con la incorporación de uno de los primeros sintetizadores polimorfos, el Polymoog.

LA FIDELIDAD DEL BATERÍA

La circunstancia de que Alan White sustituyese a Bill Bruford -que entrará a formar parte de King Crimson- que abandonó la banda en 1972 después de la publicación de “Close to the Edge”, inicia una colaboración longeva que fructificará desde ese mismo año y no se interrumpirá hasta 2022, año de su muerte. La participación de Alan en el disco es decisiva en el tema “Turn of the Century”, en el cual participa como co -compositor junto con Anderson y Howe . Es allí donde incorpora los tambores armónicos que dan lustre al tema. Por otra parte, su estilo es eficaz a la hora de lograr la percusión rítmica pegadiza del tema homónimo y la de “Parallers”.

LAS CANCIONES

Going for the One

Un tema compuesto por Jon Anderson que resulta llamativo por el uso por parte de Steve Howe de un steel guitar que alcanza el rockabilly. La respuesta de la banda a la furia punk

Turn of the Century

Escrita al alimón por Anderson, Howe y White, esta pieza melódica recrea la nostalgia que un escultor llamado Roan siente por su fallecida esposa, Mary; inspirándose en el mito de Pygmalion, el artista creará una estatua a su imagen y semejanza y esta… sorprendentemente ! cobrará vida! La lírica del tema recibe además la influencia de la estética pictórica de Marc Chagall.

Parallers

Un tema compuesto por el bajista Chris Squire. Espectacular irrupción del órgano de iglesia de Wakeman que va a la zaga de Howe que imprime con su guitarra el clímax del tema.

Wondrous Stories

Una balada progresiva bucólica y renacentista cuya inspiración brotó en Anderson tras observar el plácido sueño de sus hijos antes de que fuese al estudio El tema alcanzó la séptima posición en el U.K Charts de singles.

“Awaken”

Culmen de la creatividad de Yes para muchos que la elevan al estatus de canción favorita de la banda. Obra cumbre del rock progresivo, sus extensos 15 minutos son valorados por otros tantos como la canción por antonomasia del género. Si bien habrá quien considere estos postulados como una hipérbole desaforada, no cabe duda de que esa pieza es mágica y, como dato significativo, debo decir que es el tema favorito tanto de Anderson como de Wakeman.

Figura en todo lo alto de mi top five de canciones de la banda, que no me resisto a :

1- Awaken
2- Close to the Edge
3- Gates of Delirium
4- Heart of the Sunrise
5- Owner of a Lonely Heart

DETALLES SOBRE LA GRABACIÓN

El disco, que fue autoproducido, se grabó en los estudios Mountain de Montreux, Suiza: un lugar en auge desde que los mismísimos Rolling Stones sobregrabasen allí su “Black and Blue”. El disco se produjo desde octubre de 1976 hasta abril de 1977. Con el inicial “Going to the one” y “Wondrous; se trata de versiones aún toscas que deberían ser pulidas, es por ello que el manager de la banda, Brian se las hace escuchar a Wakeman, quien las recibe más que satisfecho y decide incorporase al proyecto. Las sesiones de grabación se realizaron de madrugada, en un intento de recrear la poesía nocturna, en un horario que iba desde medianoche hasta el alba.

MATERIAL AUDIOVISUAL

El archivo videográfico es profuso en YouTube, y sin duda un aliciente para disfrutar que, precisamente celebra su aniversario este mes en curso, ya que fue publicado un 7 de julio de hace 49 años.

More from Manuel Cova Tenard

Rock Imperium Festival. Un festival indestructible

Tras dos ediciones espectaculares, El Rock Imperium, regresa este 2024 coincidiendo con...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.