A veces, una sola canción basta para cautivarte, y eso nos encanta cuando todo esto sucede por casualidad. Un buen ejemplo es «Is Anybody There?» de John Hiatt junto a su banda The Goners con Sonny Landreth a la cabeza. El tema, de su noveno álbum de estudio, “Slow Turning”, publicado un 30 de agosto de 1988, siempre está en mi lista de favoritos en cualquier lista de reproducción.
Después del éxito de su anterior trabajo “Bring the Family” publicado un año antes, John Hiatt tenía un plan bastante claro: volver a juntar aquella banda de ensueño formada por Ry Cooder, Nick Lowe y Jim Keltner y repetir la jugada.
El problema es que hasta las mejores bandas tienen agenda, y la suya no estaba disponible. Así que Hiatt se metió en el estudio con los Goners, su banda de carretera, y convirtió lo que podía haber sido un plan B en un disco con personalidad propia.
“Slow Turning” es un álbum mucho más alegre, teatral y acogedor que su predecesor “Bring the Family”, pero al hacerlo pierde un poco de esa intensidad, genialidad y melancolía. Las melodías son fantásticas y la banda de acompañamiento es acojonante, pero algunos de sus temas chocan o no encajan del todo. Pasar de “Tennessee Plates” a “Icy Blue Heart” puede resultar un poco desconcertante.
“Slow Turning” demuestra que John Hiatt había tomado buena nota de todo lo aprendido con “Bring the Family.” Es un álbum más ligero, más juguetón y, por momentos, incluso más descarado, pero bajo esa aparente sencillez hay canciones curtidas a golpes de vida.
Aquí no hay grandes discursos ni sentimentalismo barato: hay amor, desgaste, familia, errores y segundas oportunidades. Y precisamente ahí está una de las claves del disco. La familia aparece como ese territorio donde conviven las mayores alegrías y las pequeñas guerras cotidianas. La paternidad se cuela con ternura y mala leche desde una madurez recién conquistada, la misma que había convertido “Bring the Family” en algo tan especial.
Pocas voces, ya sea en el ámbito del folk rock y la música de raíces, o en cualquier otro género, igualan la de John Hiatt en humor, sentimiento y esa genuina humanidad que no logro definir con palabras. He emprendido muchos viajes por carretera y aire con mi fiel copia de “Slow Turning” y nunca he sentido la necesidad de pulsar el botón de saltar canción o el de quitar el disco. Ojalá mi coche fuera descapotable, le iría mucho mejor a la música.