Little Steven: de Consigliere a Don en Barcelona y Madrid

Consigliere: Aquel que aconseja al Don sobre todas sus acciones y movimientos.

Miami Steve, Little Steven, Silvio Dante, Frank Tagliano/Johnny Henriksen…todos tienen algo en común, se dedican a asesorar a sus jefes en sus respectivos ‘business’. Pueden ser serios, mal encarados, divertidos o chiflados pero si de algo presumen es de conocer a la perfección su negocio. Tienen la fórmula, pero se mantienen en la sombra como auténticos ‘Fixers’ resolviendo los problemas de aquellos que se atascan para alumbrar el camino y guiarles por la senda correcta. Todos estos personajes han visitado España esta semana convertidos, al fin, en un solo, Steven Van Zandt.

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Little Steven iluminó Barcelona y Madrid junto a sus Disciples of Soul (Discípulos del Soul), una banda impecable formada por catorce magníficos músicos, con Lowell Levinger guitarrista rítmico y teclados de The Youngbloods, con una brillante sección de vientos entre los que destacan Ed Manion y Stan Harrison, y un grupo vocal formado por tres chicas afroamericanas que se encargaban de elevar las notas hasta el mismísimo cielo.

Lowell Levinger y Little Steven Madrid 2017

Según han ido pasando las horas uno tiene la sensación de haber asistido a una lección de música más que a un concierto, a uno de esos momentos únicos que para los que amamos el Rock and Roll en todas sus variantes nos hacen sentir unos privilegiados y estar más seguros que nunca de que no nos hemos equivocado de música.

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La noche comienza a la vieja usanza, sin estridencias, seguramente que igual que lo hacían aquellas actuaciones maratonianas que le sacaron de los clubes de Asbury Park (New Jersey) junto a su amigo Bruce Springsteen en la que los músicos aparecen en escena uno a uno andando despreocupados a sus respectivos puestos. La nave se dispone a despegar y lo hace con Even the Losers de Tom Petty, para seguirle Soulfire (que da título a su álbum) y I’m Coming Back (escrita para el magnífico Better Days de Southside Johnny) dos trallazos soul que sirven para empatar con Blues is my Business de Etta James y con este inicio los presentes nos convertimos en creyentes.

Durante la noche Little Steven nos introduce en su rito y nos contagia con su carisma para infiltrarnos en vena su ‘fórmula’,  aquella para la cual no existe antídoto si se administra con manos expertas, y nadie mejor que él para la incisión. Steve es ante todo un amante del Rock and Roll y no solo ha venido acompañado de su banda, junto a él lo hacen los primeros grupos callejeros de Doo Wop (homenajeados en The City Weeps Tonight), lo hacen James Brown, Etta James, Southside Johnny, Bruce Springsteen, Phil Spector, Tom Petty, Marvin Gaye, The Supremes, Ramones, etc. Durante la actuación oímos todas sus voces, sus sonidos, su aroma añejo, a clásico, a todo aquello que hemos abrazado tantos años y que finalmente se hace carne.

Little Steven & The Disciples of Soul Madrid

Little Steven es un melómano subido a un escenario, con todo lo que eso supone. Sabe que la manera de dirigirse a un público apasionado por esta música es acudir directamente a sus almas, atacando desde la esencia de todo, y por eso no inventa, no sobreactúa, simplemente toca las teclas adecuadas, lo hace de forma apasionada, y sucumbimos.

Durante la actuación dejó claro que no vino a hacer un ejercicio político, su misión en esta gira es hurgar en nuestras almas por espacio de dos horas y media de diversión. Uno de los momentos más emotivos fue el de la interpretación de su clásico “I am a Patriot”, tema original del álbum del 83, “Voice Of América”. Un himno en toda regla que podría haber escrito el mismísimo Jackson Browne y que, no en vano, versionó en su álbum del 89, “World In Motion”. Un tema que, como el mismo Steve comenta, es de esos que tienen hoy más vigencia que nunca y que se explican por sí solo a diferencia de cuando en los ochenta tenía que explicarlo en cada show.  Un corte que reza estrofas como: “Soy un patriota y amo a mi país porque mi país es todo lo que conozco. Quiero estar con mi familia, la gente que me entiende. No tengo otro lugar adonde ir…Y yo no soy comunista, y no soy un capitalista. Y yo no soy socialista y no soy un imperialista. Y yo no soy demócrata, tampoco soy republicano. Solo conozco un partido y es la libertad”. Y es que digámoslo claramente, ¿qué hay de malo en amar lo tuyo y respetar lo de los demás sin tener que abrazar ninguna otra creencia absurda impuesta?

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Hubo lugar para todos los palos, desde el soul más clásico (Some things just dont change), hasta el reggae más puro del mencionado I am a Patriot, pasando por el Pop Rock Saint Valentine’s Day que en su día lanzó a las noruegas The Cocktail Slippers, hasta el sonido emblema de la Jersey Shore que en su día él mismo ayudó a crear con Ride the Night Away.

Ya en los bises un tema navideño con guiño a los Ramones y su Merry Christmas (I dont wanna fight tonight), su estandarte, I dont want to go home que en su día regaló a Southside Johnny para finalmente descubrir que habíamos abandonado la oscuridad con Out of the darkness.

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El amigo a quien el Boss acudía cuando no sabía cómo resolver una duda musical, el hombre que le regaló ni más ni menos que una carrera musical a Southside Johnny (al cual agradeció durante su concierto que haya mantenido viva su música tantos años), el que resucitó para el negocio musical a ídolos americanos caídos a los que adoró en los 60’s como Gary US Bonds (Standing in the Line of Fire con sabor a película de Sergio Leone) o a la mismísima Darlene Love, el visionario que creyó que todas las bandas sin oportunidades que tuvieran buenas canciones sí serían escuchadas en su programa Underground Garage ha dado un paso al frente, de Consigliere a Don, para presentarnos un espectáculo que melancólicamente nos resulta nostálgico, como de otro mundo, de otra época, un concierto que resulta difícil ver en esta era musical, y por eso hoy me embarga una ligera tristeza, porque el Rock and Roll es amistad, amor y sentido de pertenencia, me habría gustado que mucha más gente con la que me unen horas de conversación musical hubieran tenido la fortuna de haber podido asistir y así cerrar el círculo, descubrir que todavía esos intangibles espectros del Rock and Roll son posibles de alcanzar. Steve ha prometido volver, quizás en otra ocasión. De momento solo nos queda decir Gracias.

Texto por  Patricio González Machín, Javier Naranjo y Carlos Pérez Báez. Fotos por Desi Estévez y Javier Naranjo. Vídeos. Javier Naranjo y Carlos Pérez Báez.

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