Existen discos igual de buenos que “Workingman’s Dead” de Grateful Dead (1970) pero no mejores…

Me encontraba revisando y escuchando algunos discos de Grateful Dead en casa y me doy cuenta que cumple 50 años “Workingman’s Dead” este próximo 14 de junio. Álbum del que se publicarán ediciones especiales con material extra, conciertos inéditos, una versión en vinilo y una caja de lujo el 10 de julio. Un disco mágico y excelente de los Dead este “Workingman’s Dead” que apareció en un momento crucial para la banda, eclipsado por el lanzamiento de su siguiente disco “American Beauty” cinco meses después. Difícil negar la creatividad y la musicalidad del grupo, pudiendo darle la espalda a la furiosa y contundente psicodelia y abrazar por completo la música acústica y lograr impresionar a cualquiera con solo pinchar su primera canción.

Los primeros tres álbumes de estudio de Grateful Dead fueron proyectos decididamente psicodélicos, pero este cuarto, “Workingman’s Dead”, es una obra maestra de la música country. Este no es un álbum con influencias country, o alguna interpretación de country californiano. Country en su máxima expresión.

Ocho temas rurales condensados en 35 minutos abarrotados de armonías ajustadas, una producción sucia y minimalista y una exhibición de Jerry García al pedal Steel descomunal. Ponte High Time” y “Dire Wolf”. Para un servidor, Captain Trips (Jerry Garcia), podría estar entre los mejores músicos del pedal steel de todos los tiempos. Ahí está su legado con los Dead, y antes con Crosby, Stills & Nash en “Teach the Children” o con los New Riders of the Purple Sage. Jerry también tocó el banjo, y en años posteriores estaría en proyectos de bluegrass como Old & In The Way, o escribiendo música para comer ácido y otras hierbas. Llegó a ser el músico de pedal Steel en su momento de la costa oeste.

Sorprendentemente los Dead entregaron en este disco en comparación con sus otros álbumes sus influencias para crear sonidos rústicos y más sublimes. Cambiar su estilo era una espada de doble filo: podía funcionar a su favor o no. También existía la posibilidad de alienar a los fanáticos que se enamoraron de sus trabajos anteriores. Tocaron folk, blues y country, y lo mantuvieron simple. Desde las armonías hasta los arreglos. Oscuros pero sublimes.

“Uncle Johns Band”, “Casey Jones” con ese maquinista de tren, suicida que inhala cocaína, o el lamento minero en “Cumberland Blues”, o “New Speedway Boogie” haciendo referencia explícitamente del concierto de los Stones en Altamont un año antes, hacen de este maravilloso disco de Grateful Dead ese cambio abrupto con sonidos y uno de los documentos musicales más importantes de su tiempo y de todos los tiempos. ¿A quién quieres más a tu madre o a tu padre? “American Beauty” o éste? Grandioso disco. Existen discos igual de buenos que “Workingman’s Dead” de Grateful Dead (1970) pero no mejores…

Escucha “Workingman’s Dead” de Grateful Dead (1970):

NO MUSIC. NO LIFE. PLAY IT LOUD, MUTHA! FUCK YOUR SPEAKERS. MAKE ART NOT FRIENDS. MUSIC IS MEDICINE

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