YES NOS BRINDA CON “AURORA” EL TRIUNFO DE UN AUTÉNTICO TRABAJO EN EQUIPO

Pese a que Jon Anderson haya cosechado muchos y merecidos elogios con su proyecto de The Band Geeks, los Yes capitaneados por Steve Howe tampoco permanecen quietos. No debemos olvidar que las muertes de Chris Squire en 2015 y de Alan White siete años más tarde podrían haber acabado con ellos. Pero resistieron. Con el retorno de Billy Sherwood como bajista y la llegada de Jay Schellen a la batería, la formación siguió adelante contra viento y marea.

El grupo, que ya tiene a Jon Davison más que consolidado como su vocalista, acaba de publicar “Aurora”, un álbum que podría considerarse el último capítulo de una trilogía que se completa con los dos trabajos precedentes, “The Quest” (2021) y “Mirror To The Sky” (2023). Siendo Davison el clon perfecto de Anderson, el seguidor más cercano a sus esencias puede estar tranquilo. De hecho, la columna vertebral de su sonido se mantiene intacta, al igual que el diseño gráfico de Roger Dean —en esta ocasión con el aporte de su hija Freyja—, aunque se añadan algunas novedades y otros tantos matices.

Pese a que el disco comienza con verdadera fuerza —la pieza que le da título es una maravilla con unos arreglos fantásticos—, el nivel baja con las siguientes canciones. Eso no significa que estemos ante un producto mediocre, pero sí frente a un conjunto de temas incapaz de rivalizar con “Close to the Edge” (1972), “Relayer” (1974) o “90125” (1983) por citar tres ejemplos. La participación de la Orquesta Nacional Sinfónica Checa lejos de inyectar una grandilocuencia innecesaria encaja perfectamente tanto en la canción mencionada como en “Ariadne”, un ejemplo de lirismo no exento de cierta locura, lo que nunca viene mal en esta vida. A partir de ahí, “All Hands On Deck” impone un poco de contundencia, “Emotional Intelligence” es un buen medio tiempo, pero no hay muchas más sorpresas dentro de lo musicalmente notable.

Por otro lado, las tareas de composición están bastante repartidas entre todos los miembros de la banda, incluso Sherwood ha escrito “Watching the River Roll”, uno de los bonus tracks. Además, la producción y las guitarras de Howe siguen siendo parte de su sello y conviven en armonía con los teclados de Geoff Downes.

En resumidas cuentas, Yes nos ha regalado una obra sincera que gana con cada escucha. Muy probablemente, ese logro se deba a que no entiendan la música como una lucha de egos, sino como un trabajo en equipo.

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