Viaje a 800 – Coñac oxigenado (2012)
porUn claro ejemplo de una gran banda que se quedó en el camino (al igual que otras que se me ocurren como Rip KC, Mermaid o Green Manalishi) eran el trío de Algeciras, Viaje a 800 con Coñac oxigenado (2012).
Un claro ejemplo de una gran banda que se quedó en el camino (al igual que otras que se me ocurren como Rip KC, Mermaid o Green Manalishi) eran el trío de Algeciras, Viaje a 800 con Coñac oxigenado (2012).
Lo bueno, si breve, dos veces bueno, podría pasar perfectamente por el lema de la banda de country alternativo de Seattle The Swearengens, a juzgar por la duración de los dos autoeditados álbumes por los que los conocí, “Waiting on a sunrise” (2013) y su más que interesante EP de debut, “Devil gets her way” (2012), y que el propio grupo permitía descargar gratuitamente desde su bandcamp.
Thomas Jefferson Kaye. Todo un personaje. Desde adolescente tuvo la “misión divina” de introducirse en la industria discográfica como un auténtico multitareas. Y vaya si lo consiguió. Músico de sesión, productor y compositor en los años dorados del R&B y el soul, a principios de los 70’s se muda a San Francisco donde interactúa de manera fluidamente sideral con la fauna autóctona, extendiendo también sus tentáculos hasta ese Shangri-La que siempre fue Los Ángeles.
Curioso el caso de la singer songwriter Pamela Polland. La suerte (y su indudable e ineludible talento, of course) que la acompañó en la gestación de su sensacional debut le fue esquiva en el remate del segundo. Un más que injusto ostracismo que no empaña en absoluto el resultado inicial: “Pamela Polland”(1972) es una auténtica delicia.
Lo más fácil al hablar de Danny Kirwan es citar su “crónica negra”, su mala suerte, compartida con sus dos compañeros a la guitarra de los iniciales Fleetwood Mac, Peter Green y Jeremy Spencer. Problemas mentales, sectas, abuso de drogas y alcohol . Muy injusto que tres jóvenes tan destacados descarrilaran de forma tan brutal, y sobretodo Kirwan, que se llevó la peor parte.
Hoy, de nuevo en la sección, ‘discos olvidadísimos que no le importan un pimiento a nadie’ quisiera mencionar y rendir un pequeño homenaje a uno de esos héroes arrinconados: John ‘Speedy’ Keen con ‘Y’ Know Wot I Mean?’ (1975)..
“Listen” (1978), el debut del grupo americano Navarro, surge, como tantas cosas en la vida, por azar. Como si de un cuento de Auster o Carver se tratase, el futuro de una banda de bar de Boulder (Colorado) cambió en un instante. Y con el gran Dan Fogelberg de inesperado protagonista.
No creo que cuando a finales del frío diciembre neoyorquino de 1966 Tim Bogert le propuso a Carmine Appice entrar en su banda (The Pigeons) pensara que acababa de nacer una de las mejores secciones rítmica de la historia. Y sí, las hay igual de buenas, pero no mejores.
El segundo álbum de Dylan, “The Freewheelin’ Bob Dylan”, lanzado un 27 de mayo de 1963, fue realmente la grabación que lo convirtió en “la voz de su generación”. Mucho más fácil de digerir que su sucesor “The Times They Are A-Changin’ lanzado al año siguiente, aquí Bob Dylan se cimentó como el caballero negro del folk, empuñando hábilmente su guitarra como una espada mientras se abría camino a través de la esfera política con su ingenioso y encendida crítica social.
Atlanta Rhythm Section constituyen una “rara avis” dentro del amplio espectro de bandas de Southern Rock. Músicos de sesión a menudo acusados de blandos por el sector más sectario del aficionado sureño, supieron evolucionar de un sonido más placido y reposado a uno más intenso y contundente, desarrollando largas jams en directo para consolidarse a finales de los 70’s como uno de los grupos con mayor éxito del género. Pero hasta alcanzar el amplio reconocimiento de crítica y público tuvieron que recorrer un largo camino lleno de decepciones, desengaños y mucho trabajo duro. Un subjetivo artículo para Dirty Rock Magazine.