Especiales

Publicaciones sobre música y otras cuestiones interesantes

Adiós a Charley Pride, la leyenda country

Adiós a Charley Pride

por

Charley Pride, la primera superestrella negra de la música country, muere de COVID-19 a los 86 años este pasado 12 de diciembre. Pride acababa de ser visto en la televisión en directo este pasado noviembre cuando recibió un premio a la trayectoria de la Asociación de Música Country en la que interpretó e hizo su última actuación, un dueto de su clásico “Kiss an Angel Good Mornin ‘”, con Jimmie Allen.

Alfredo Grimaldos, un gigante en la divulgación del flamenco

por

Alfredo Grimaldos; In memoriam. Nos ha dejado Alfredo quien ha sido uno de los mejores, situándose toda su vida en las trincheras contra el fascismo, la opresión y la hipocresía. Periodista de recorrido ancho, es un autor referencial en el flamenco y en la Transición. Suyas son las obras ‘Historia social del flamenco’ o ‘La sombra de Franco en la Transición’.

Adiós a Hal Ketchum

Adiós a Hal Ketchum

por

Tristemente Hal Ketchum falleció el pasado 23 de noviembre a los 67 años. Ketchum uno de los mejores intérpretes y voces del country en los 90, será recordado por éxitos como “Small Town Saturday Night” o “Past The Point Of Rescue”, entre otros en una época en el que género nuevamente alcanzaba altísimas citas de popularidad y ventas con gente como Garth Brooks, Alan Jackson, Trisha Yearwood o Brooks & Dunn.

Adiós a Ken Hensley de Uriah Heep

Adiós a Ken Hensley de Uriah Heep

por

Ken Hensley uno de los pilares de aquella formación mítica de Uriah Heep falleció el pasado 4 de noviembre después de una breve enfermedad. Colaboró ​​con bandas como Blackfoot, W.A.S.P. o Cinderella además de construir una exitosa carrera en solitario. Virtuoso músico compositor de clásicos como “Lady In Black”, “Easy Livin”, “July Morning” o “‘Look At Yourself”.

Días de Blues, un libro sobre un disco imperecedero

por

Cuando alguien publica en 2020 un libro sobre un disco grabado 48 años antes eso significa que estamos ante algo importante, trascendental sin duda para la persona que lo escribe y quizá para mucha más gente de lo que cabría imaginar. Puede tratarse de una obsesión personal, como le ocurrió al que firma esto cuando estudió The Last Waltz con cuatro décadas de retraso.